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Cibernética

cibernetica

La cibernética es una disciplina estrechamente ligada a la teoría general de sistemas, en la medida en que muchos la consideran inseparable de ella, y se ocupa del estudio de: mando, control, regulación y gobernanza de sistemas. El propósito de la cibernética es desarrollar un lenguaje y técnicas que nos permitan atacar los problemas de control y comunicación en general.

Lo que estabiliza y coordina el funcionamiento de sistemas complejos como los seres vivos o las sociedades y les permite hacer frente a las variaciones del entorno y presentar comportamientos más o menos complejos es el control, que permite al sistema seleccionar las entradas para obtener determinados productos predefinidos.
La regulación está constituida por los mecanismos que permiten al sistema mantener su equilibrio dinámico y alcanzar o mantener un estado.

Cibernética

Cibernética es un término que puede usarse como sustantivo o adjetivo. En el primer caso, se refiere a la especialidad científica que compara el funcionamiento de una máquina y el de un ser vivo, especialmente en lo que se refiere a los mecanismos de comunicación y regulación.

Como adjetivo, la cibernética alude a lo que está ligado a la realidad virtual y a lo que fue producido o controlado a través de un ordenador.

Las funciones de comunicación y control son fenómenos internos y externos de los sistemas. En el caso de los seres vivos, son parte de sus capacidades naturales. A partir del estudio de estas funciones, los expertos en cibernética pudieron imitar ciertas facetas del funcionamiento de los organismos vivos en diferentes tipos de máquinas.

La cibernética, como ciencia, comenzó a desarrollarse a principios de la década de 1940. El progreso de la informática, la computación, la programación y la robótica está ligado a este campo de estudio.

Concretamente, el nacimiento de la ciencia conocida como “cibernética” tuvo lugar en 1942, y los pioneros en este campo fueron Arthur Rosenblueth Stearns y Norbert Wiener. Más tarde, en 1950, un matemático norteamericano llamado Ben Laposky creó el concepto de abstracciones electrónicas a través de un ordenador analógico; en definitiva, era la manipulación de ondas para su grabación en medios electrónicos.

La inteligencia artificial es otro tema importante que experimentó un crecimiento significativo durante la década de 1950, en este caso por William Ross Ashby, un médico y neurólogo británico. Este concepto puede definirse en pocas palabras como la inteligencia que exhibe una máquina, gracias a la cual es capaz de percibir su entorno y tomar determinadas decisiones que aumentan sus posibilidades de éxito en el desarrollo de sus tareas.

Una de las grandes confusiones que a menudo suscita este concepto es la idea de que la inteligencia artificial es sinónimo de “ordenadores que actúan de forma infalible”; si bien uno de los objetivos de la cibernética es conseguir que las máquinas realicen actividades de gran complejidad con la menor tasa de error posible, también busca replicar las características del ser humano en los robots, y en ese momento la inteligencia debe admitir un cierto margen de error para reflejar la “naturalidad”.

La teoría del control o regulación automática es uno de los pilares de la cibernética. Se basa en el control de un estado específico de un proceso (haciendo que una temperatura o una velocidad sean estables y constantes, por ejemplo). Otro concepto importante es el de retroalimentación: una proporción de la salida de un sistema es redirigida de vuelta a la entrada para el control del comportamiento.

El concepto de retroalimentación también se conoce como retroalimentación y es uno de los conceptos más importantes de la cibernética. En biología, economía, arquitectura e ingeniería, entre otros sistemas complejos, también podemos ver ejemplos de retroalimentación. Se basa en el proceso administrativo, según el cual se dedica una etapa cuantitativa y cualitativa al control, para apoyar la planificación.

En resumen, la cibernética se basa en la retroalimentación para el desarrollo de sistemas de control. A través de la cibernética, por ejemplo, es posible programar máquinas para que realicen ciertas tareas repetitivas.

La revolución tecnológica que estamos presenciando hoy en día se debió en gran medida al desarrollo de la cibernética. Entre los nombres más importantes en este campo están John von Neumann (matemático que hizo contribuciones esenciales a la física cuántica), Alan Turing (científico considerado uno de los precursores de la informática moderna) y Norbert Wiener (que acuñó el término “cibernética”).

Principios básicos de la cibernética

Según la teoría de la información, uno de los principios básicos de la cibernética es que la información es de naturaleza estadística y se mide según las leyes de la probabilidad.

En este sentido, la información se concibe como una medida de la libertad de elección implícita en la selección. A medida que aumenta la libertad de elección, disminuye la probabilidad de que se elija un mensaje en particular. La medida de la probabilidad se conoce como entropía.

Según la segunda ley de la termodinámica, en los procesos naturales hay una tendencia hacia un estado de desorganización, o caos, que ocurre sin ninguna intervención o control. Por consiguiente, según los principios de la cibernética, el orden es lo menos probable y el caos lo más probable.

El comportamiento intencional en personas o máquinas requiere mecanismos de control que mantengan el orden, contrarrestando la tendencia natural a la desorganización.

Origen de la cibernética 

La cibernética es la ciencia que se ocupa de los sistemas de control y comunicación de personas y máquinas, estudiando y aprovechando todos sus aspectos y mecanismos comunes.

El nacimiento de la cibernética se estableció en 1942, con ocasión de un congreso sobre inhibición cerebral celebrado en Nueva York, del que surgió la idea de la fecundidad de un intercambio de conocimientos entre fisiólogos y técnicos en mecanismos de control.

Cinco años después, Norbert Wiener, uno de los principales fundadores de esta ciencia, propuso el nombre de cibernética, derivado de una palabra griega que puede traducirse como piloto, timonel o regulador.

La cibernética también cubre los sistemas de comunicación y control de los organismos vivos, así como los de las máquinas.

Para obtener la respuesta deseada en un organismo humano o en un dispositivo mecánico, será necesario proporcionarle, a modo de guía para acciones futuras, información sobre los resultados reales de la acción planificada.

En el cuerpo humano, el cerebro y el sistema nervioso coordinan esta información, que sirve para determinar un curso de acción futuro; los mecanismos de control y autocorrección en las máquinas sirven para el mismo propósito.

El principio se conoce como retroalimentación, que es el concepto fundamental de la automatización.

Importancia de la cibernética 

Es muy importante porque ha permitido muchos avances en el conocimiento de la psicología, la inteligencia artificial, los servomecanismos, la economía, la neurofisiología, la ingeniería de sistemas y los sistemas sociales en los últimos 2.000 años. Cabe mencionar que a través de ella se ha mejorado el desempeño de los sistemas, se ha aportado una gran contribución al campo médico y se ha hecho de la meteorología una ciencia interdisciplinaria para estudiar el clima, el medio ambiente atmosférico, los fenómenos que allí se producen y las leyes que la rigen, con el fin de prevenir grandes desastres naturales.

Como la cibernética se ocupa de los sistemas de comunicación y control de los organismos vivos, las máquinas y las organizaciones, debemos seguir utilizándola sabiamente para que en el futuro todos tengamos la posibilidad de trabajar y no sólo los jóvenes sean los responsables del mantenimiento de las máquinas.

Para que sirve la cibernética

La cibernética es el estudio interdisciplinario de la estructura de los sistemas de regulación. La cibernética está estrechamente vinculada a la teoría de control y a la teoría de sistemas. Tanto en sus orígenes como en su evolución, en la segunda mitad del siglo XX, la cibernética es igualmente aplicable a los sistemas físicos y sociales. Los sistemas complejos afectan a su entorno externo y luego se adaptan a él. En términos técnicos, se centra en las funciones de control y comunicación: fenómenos tanto externos como internos del sistema. Esta capacidad es natural en los organismos vivos y ha sido imitada en máquinas y organizaciones. Se presta especial atención a la retroalimentación y sus conceptos.

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