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Brazo biónico

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Brazo biónico
Youbionic es una empresa de origen italiano que se dio a conocer hace unos años al presentar una prótesis biónica, lo que le dio un lugar en nuestro ranking de las mejores prótesis impresas en 3D. Basándose en este desarrollo, hace unos días dieron a conocer su nuevo proyecto: un brazo biónico impreso en 3D. Esta empresa fundada en Pavía en 2014 busca hacer uso de las nuevas tecnologías para aumentar las capacidades humanas. Construyendo dispositivos que nos hagan más hábiles en nuestras tareas diarias. Un plan muy similar al que tienen en Tercer Pulgar, que busca añadir un tercer pulgar a nuestras manos para que podamos realizar más tareas a la vez.

Brazo biónico

El nuevo brazo biónico impreso en 3D está diseñado para añadir un brazo extra al usuario. Creado con tecnologías de fabricación aditiva, muy ligero y con la posibilidad de tener movimientos controlados externamente, aunque la idea final es poder controlar este brazo con la mente!

Estos dispositivos pueden aumentar las capacidades de las personas cuando son usados por un cuerpo sano, pero también pueden recuperar las habilidades si reemplazan partes del cuerpo que no funcionan.

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En una revista científica se detallan las pruebas realizadas a un grupo de seis pacientes amputados que habían sido sometidos previamente a una cirugía de reinervación, que permite conectar los nervios cortados a los músculos del miembro amputado y establecer una conexión directa con la prótesis. Con una nueva disposición de estas conexiones, los autores lograron que los músculos del paciente vibraran al abrir o cerrar la mano biónica, generando así una ilusoria sensación de movimiento que proporciona información sobre lo que la prótesis está haciendo en ese momento y sin necesidad de mirar.

En los vídeos proporcionados, se observa a uno de los pacientes manipulando la prótesis robótica con los ojos vendados y revelando, a través de la mano restante, las sensaciones que está teniendo en cada momento, sobre si la mano está abierta o cerrada. Este pequeño cambio, y esta capacidad de proporcionar una retroalimentación sensorial sobre los movimientos de la prótesis da una mayor capacidad de manejo y precisión en los movimientos, ya que el cerebro tiene tiempo para hacer ajustes y evitar errores. “Al restaurar la sensación intuitiva de movimiento del miembro amputado – la sensación de abrir y cerrar la mano – somos capaces de borrar las líneas entre lo que el cerebro del paciente percibe como el ‘yo’ y lo que percibe como la ‘máquina’. Estos resultados tienen importantes implicaciones para mejorar las interacciones hombre-máquina y nos acercan aún más a la posibilidad de restaurar el movimiento natural del brazo en los amputados.

Somos capaces de borrar las líneas entre lo que el cerebro percibe como el “yo” y lo que percibe como la máquina.

Cuando haces un movimiento y sientes lo que está sucediendo sabes intrínsecamente que eres el autor de ese movimiento y tienes una sensación de control o ‘agencia’ sobre tus acciones. Las personas que han sido amputadas pierden esa sensación de control, lo que les hace sentir frustrados y desconectados de su prótesis. Las ilusiones que creamos restauran el sentido de movimiento y su sentido de agencia sobre la prótesis. Esto ayuda a los amputados a sentirse más en control. Los autores esperan ahora extender esta técnica a las prótesis de pierna y explorar la posibilidad de ayudar a las personas que han perdido la capacidad de sentir el movimiento después de un derrame cerebral. El objetivo final de nuestra investigación es utilizar la sensación de movimiento para optimizar la relación entre los pacientes y su tecnología para integrar mejor sus prótesis como una parte natural de sí mismos.

Cómo funciona una prótesis de brazo

Las prótesis de brazo están hechas a medida y de forma artesanal consiguiendo un aspecto muy cercano al natural.

Las prótesis pueden ser sujetadas de diferentes maneras, dependiendo del caso a tratar. La forma más común es por medio de succión. Cuando la prótesis se coloca en el muñón, se forma un ligero vacío entre la silicona y la piel, manteniéndola en su posición sin temor a que se afloje durante el uso diario.